Sos Mariló
Nunca lo sospecharían, pero Anacleto (agente secreto) está suscrito a una publicación de bricolaje a nivel mundial. ¡Qué desconcertante!; porque Anacleto es reservado y sibilino, muy al gusto de Suances, la dependienta de Mercería Luisa. Yo siempre le escaqueo información, porque sabido es que los agentes secretos producen inquietud pasajera en los que están simplemente de paso.
O lo que es lo mismo: Cuando era joven tenía que cargar con un montón de obras de arte fraudulentas por la vía pública. No era una elección personal, era una molesta situación a la que la vida me condujo por aquello de los espacios invisibles, una teoría sobre los elementos de acción en una paradoja. Y vaya si me lamento.
Vale, lo sé... nada de esto tiene sentido, son simples maniobras de distracción cuando me veo rodeado por azares y coyunturas. Mala lección se saca del silencio sin más. Una prenda de colores se me muestra desde el alfeizar... es una mujer de mirada cansada, que quiere por fin establecer comunicación. La dejo agitarse como al viento, hacerme señales sin darse a conocer y me guardo un cúmulo de impresiones que se desvanecen en el bolsillo. Nada de esto tiene interés fuera de estas líneas, lo sé y me importa, pero me pregunto si estoy en condiciones de recibir respuesta.
